jueves, 25 de diciembre de 2008

Que es lo que quieres de la vida?





A veces, es muy difícil saber que es lo que uno quiere, o hacia donde ir en la vida. Esas son cuestiones que no siempre se tienen claras. Existen dentro de nosotros mandatos recibidos de nuestra educación, y nuestra familia, acerca que es lo bueno y lo malo, y de que cosas son preferibles para nosotros en comparación con otras cosas. Y son estos mandatos externos quienes ocupan el lugar que debieran ocupar nuestras propias decisiones y la capacidad de asumir los propios riesgos.

¿Qué es lo que uno quiere en la vida? Formulada así esta pregunta se parece al ir al supermercado y escoger de la estantería. Y eso nos lleva a mirar fuera de nosotros mismos tratando de tomar consciencia de lo que hay. Para escoger o comprar algo, que en definitiva no será otra cosa que “Mas de lo mismo”.

Las personas se pasan la mayor parte del tiempo viviendo “mas de lo mismo” y sintiéndose profundamente infelices. Al mismo tiempo hacen titánicos esfuerzos para tratar de conformarse con lo que tienen, porque no han podido elegir algo mejor. Ya que si lo había alguna vez, ellas lo ignoraban en ese momento, y ya han tomado una decisión y han asumido un compromiso con su propia decisión.

¿Qué es lo que uno quiere en la vida? Al menos es obvio que no es fuera de nosotros mismos donde podemos encontrarlo. Allí solamente encontraremos “mas de lo mismo”. Debemos más bien, sumergirnos en nuestro interior, e interrogarnos a nosotros mismos más profundamente. Porque si no sabemos que es lo que queremos en la vida ¿Cómo sabremos hacia donde ir?

De modo que para pensar ordenadamente, debemos preguntarnos en primer lugar ¿Qué quiero? Y recién en segundo lugar ¿adonde tengo que ir?. Y me consta por experiencia propia y personal, que no se nos enseño a pensar ordenadamente.

La mayor parte de las personas carga consigo un enorme caudal de problemas de toda índole porque se han habituado a utilizar una forma de pensar desprolija y cargada de defectos, herencia de las escasas habilidades intelectuales de nuestros padres, de nuestros educadores y de nuestra misma cultura.

No es curioso observar que cuando una persona inicia una carrera profesional, en cualquier ámbito que sea, lo primero que se hace es enseñarle a pensar de una nueva manera. Unos pensaran científicamente, otros pensaran estéticamente, unos terceros pensaran profesionalmente, unos cuartos pensarán técnicamente, etc. Pero todos, a través del proceso educativo deben cambiar la forma de pensar con que ingresan si quieren graduarse como profesionales.

Es curioso sin embargo, que para la vida no exista nada de esto. Y que la mayoría de nosotros vivamos en una permanente confusión. En un babel intelectual cuya dinámica nos atrapa sin descanso.

Desde un punto de vista espiritual, hay dentro de nosotros mismos corrientes de pensamiento y remolinos que literalmente se tragan toda nuestra felicidad. Son corrientes de energía que en lugar de elevarnos y ayudarnos a ser, nos hacen sufrir un infierno en vida, y nos destrozan sin piedad.

¿Qué es lo que uno quiere de la vida? O para preguntarlo de una manera más especifica y concreta ¿Qué es lo que yo quiero de mi vida? ¿Te lo preguntaste alguna vez?

Si lo hiciste verás que difícil es responder esta pregunta. Y que difícil también no ser un idiota más. Vamos por la vida improvisando soluciones sin tener en cuenta que es lo importante en realidad. Atendemos los asuntos del día a día, somos muy responsables, respondemos a las urgencias que se presentan. Y al final del día caemos en la cama rendidos, no podemos con nuestra alma. Hemos hecho cientos o miles de cosas en nuestras vidas. Y pensamos “” ¡!! Eso debe contar ¡!! “””.

En realidad no cuenta. Los logros del pasado se diluyen en las aguas del olvido. Y la memoria conserva solo lo reciente en el mejor de los casos. Y en el peor de los casos, solo conserva lo que desea conservar. Y no importa lo que hayamos hecho o dicho, los demás nos mirarán como se les de la gana. No, en la vida actual los antecedentes no sirven, no te dan ningún respeto, ni autoridad, ni preeminencia alguna.

Me parece que esta es una buena época del año para pensar y definir con claridad ¿Qué es lo que uno quiere de la vida?. Tal vez así podamos saber a donde ir, y por que caminos. Y de la misma manera, seamos capaces de comprender que es lo importante,
que es significativo para nosotros. Tal vez así sepamos como asignarle a cada cosa su tiempo y su lugar.

himno para la paz