lunes, 27 de abril de 2009

La leyenda del Halcón.



Cuenta una fábula que un rey, en su cumpleaños recibió infinidad de regalos. Desde sus soberanos en la corte hasta el más humilde de los campesinos visitaron ese día el palacio ya que era muy grande el amor hacia ese hombre que reinaba con sabiduría.

Un campesino obsequió al monarca el único tesoro y lo más querido que poseía, 2 jóvenes halcones. Su majestad se sintió complacido por ese obsequio y como amante de las aves de inmediato encargó la educación de los halcones a su maestro en cetrería.

Transcurridos varios meses, el soberano, antes de ir de cacería fue a recoger sus halcones y el domador, compungido le indica que sólo uno es el que ha respondido al entrenamiento. El otro, por más intentos que él había hecho, no quería levantar vuelo permaneciendo aferrado a la rama de un frondoso árbol.

Esto motivó la curiosidad del rey quien emitió un decreto por toda la comarca ofreciendo una jugosa recompensa para quien hiciera que su ave levantara vuelo. Gente de la corte se presentó para que mediante sus conocimientos académicos aprendidos lograran que el ave levantara vuelo. Y no lo lograron. Curanderos, prestidigitadores y religiosos trataron de hacer lo mismo sin resultado alguno. Y cierto día, en que el rey dormía plácidamente, lo despertó el canto del halcón que había volado hasta la ventana de su habitación.

De inmediato pidió que fuera llevado el encargado de ese milagro a palacio. Debería tratarse de un hombre muy sabio y gente así él necesitaba a su servicio para que le ayudara a gobernar.

Los guardias llevaron a presencia del rey a un humilde campesino quien ante la pregunta sobre lo que había hecho, venciendo su timidez respondió: “Señor, yo lo único que hice fue cortar la rama del árbol para que el ave se diera cuenta que con sus alas podía levantar vuelo”. El rey se sintió tan complacido que además de la jugosa recompensa le pidió que desde ese instante se mudara junto con su familia a vivir en el palacio para que fuera su más cercano consejero.

Hermosa fábula del halcón que nos dice muchas cosas a nosotros, quienes presumimos de “civilizados”. Vivimos dentro de un mar de incertidumbres que nos aferramos a una rama (comodidad) del árbol de la vida, temerosos de que ésta llegue a romperse por temer perder lo poco o mucho que se tiene. Es tan pequeño el mundo para esa gente, que no se atreve a enfrentar los retos que se le presenta, que prefieren seguir aferrados a sus vicios e imperfecciones dejando pasar infinidad de oportunidades que le hubieran hecho volar a alturas insospechadas como lo logró el halcón de nuestro cuento.

Cuánta gente escuchamos hablar diariamente sobre sus proyectos. Pero a la hora de ponerlos en práctica no se atreven por el temor de perder lo poco con que cuentan. Temores, imperfecciones, limitaciones y falta de confianza en si mismos es el mundo dentro del cual vive este tipo de muchedumbre. No están dispuestos a correr riesgos, así éstos sean servidos en charola de plata.

Hay que estar dispuestos a cortar la rama de la cual se está aferrado porque en esta vida nada se tiene seguro. Cuando la vida cobra la factura de las oportunidades que se dejaron pasar es cuando se escuchan lamentos. Y esto es casi siempre en el ocaso de la vida, cuando lamentarse en nada ayuda.

MORALEJA. Sé tú mismo un halcón, dispuesto a alcanzar grandes alturas. No es que se vaya a aceptar lo primero que se presente en la vida sin antes haber efectuado un análisis de fondo. Los grandes hombre se sacudieron el polvo de la mediocridad y enfrentaron muchas circunstancias difíciles; como se tuvieron fe, paciencia y fueron perseverantes, alcanzaron grandes alturas que les hicieron diferentes a los demás. ¿Y tú? ¿Todavía te aferras a esa rama que en cualquier momento puede romperse? Despliega tus alas para que él éxito te sonría y no dudes de tus propias capacidades porque eres grande y estás llamado a ser un triunfador de la vida



Texto tomado de Internet.

2 comentarios:

Cornelivs dijo...

Precioso relato y muy linda y aleccionadora la moraleja que contiene.

Tomo buena nota.

Gracias por compartirlo y un abrazo.

Drivera dijo...

Amigos de la red
Buena fábula!!!!
A veces un ambiente social se convierte en un nuevo reto.

himno para la paz