domingo, 21 de agosto de 2011

Sueños


A veces se lucha por sueños que no se pueden alcanzar. No se alcanzan porque no te hacen un espacio en sus vidas. Son sueños cerrados. Sueños sin esperanza ni destino. Sueños para quienes no eres nada en su camino. Sueños sin amor, y sin cariño.

No se pueden alcanzar los sueños vacíos. Son intangibles, virtuales, y frágiles. No asientan su raíz en tierra firme. No se basan en el amor. No se puede esperar nada de ellos. Porque nada pueden dar. No hay una pizca de interés, de respeto, de consideración que los saque de si mismos, para abrirse a alguién más. A veces se lucha por sueños que nunca aprendieron a amar.

No podemos llenar los huecos que deja el vacío en otras vidas. No podemos completar lo incompleto en otra realidad. No podemos dar, donde las puertas se nos cierran. Ni depositar el amor en quién no está.

Y por más que sobrevengan todas las frustraciones. Por más que los sentimientos más oscuros de la disconformidad invadan nuestro corazón, tomen posesión de nuestros pensamientos, y nos impulsen a la absurda tozudez de la acción. Todo se vuelve vano. Todo es inútil. Todo es inconveniente, y todo es peor.

Nos damos de narices contra la realidad cruel del desamor con sus mil caras. Con sus cientos de mentiras, con las voces del desprecio escupiendo sobre nuestro rostro su rencor. Y descubrimos que nada es verdadero, que se ha hecho virtual la realidad, que es un espejismo, un holográma, una obra de ciencia ficción. Que no existe ningún sueño donde no hay amor.

Porque es el amor la raíz de todo sueño. La valoración del otro lo importante. El deseo de compartir, de comunicar, de fusionarse, lo que da unidad a los sueños de verdad. Mientras que los espejismos permanecen vacíos. Carentes de sustancia y de realidad.

A veces se lucha por sueños que no se pueden alcanzar. Se cree en señales que son mentiras. En palabras hechas para engañar. En actitudes que son emboscadas. Pero el vacío de los sueños falsos no se puede llenar. Porque ellos no quieren el amor, no quieren la vida, se rehusan a la alegría, se niegan a la felicidad. Porque son sueños cerrados. Que se regocijan en sus propias tinieblas y nunca abren la puerta a la luz para que pueda penetrar.

Puedes Amar con la profundidad de todos los cielos. Pero hay sueños oscuros, que no se dejan iluminar. Que no dan fe más que a los miedos. Que no ven más que errores y culpas. Que no sienten nada para no exitarse. Que se niegan a vivir. Que se aferran al silencio, al sufrimiento, a la oscuridad. Por no abrir la puerta para que la luz verdadera pueda entrar.






himno para la paz