miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuando busque que me amaras....


Cuando busqué que me amaras, me equivoque. Yo no puedo pedirte, o exigirte que me ames. Ni puedo reprocharte que nunca lo hayas hecho. Lo único que si se hacer, es amarte. Pero tampoco supe amarte de una buena manera, y en eso también me equivoque. Porque necesitaba, primero amarme a mi mismo, para amarte después. Te antepuse a todas las cosas, y yo me postergué. No creí merecerte, ni estar a tu altura, y de alguna manera me desprecié.

Despreciándome a mi mismo ¿Cómo podría amarte después?. Si te amo porque me haces feliz y me haces bien. ¿de que me ha valido sentirme poca cosa, andar la vida inseguro, temiendo perderte después? Si igual te he perdido. Y amándote así, por sobre todas las cosas, aprendí que necesitaba amarme a mi.

Porque viniste a mi vida, y te alejaste de ella después. Pasaste como pasa una nube. Y yo, conmigo mismo, me quedé. Tu paso me elevó a los cielos, y me hundió en los infiernos. De suerte que en la oscuridad de mi alma no supe entonces, si te estaba amando, o estaba odiándote. Tu ausencia fue la puñalada que quebró las contradicciones y que se sintió en el corazón matándome.

Cuando busqué que me amaras, fue exactamente cuando fracasé. Y aunque me desviví en palabras, y esfuerzos. Todos los caminos fueron tuertos y terminé alejándote. No encontraba el sendero, las frases, los comportamientos certeros, y en los canteros de tu alma luces y sombras sembré. Porque perdido en la oscuridad, a tientas, y maldiciendo en cada golpe, quise llegar a tu luz, y no lo logré.

Desesperación de andar entre sombras a ciegas e impotente, sin saber. Cuando busque que me amaras, me extravié.

Hoy ya sé que es demasiado tarde. No puedo culparte por no haberme amado. El amor se siente o no se siente, porque no es producto de la razón. No puedo castigarme, ni castigarte, por lo que Dios no nos dio. Un amor compartido para delicia y felicidad de los dos. Y en un tira y afloja que me resultaron eternos. Baile de alegría y de pena entre el cielo y el infierno. Porque no supe amarme yo.

Y dejé que me dibujes en el cuaderno de tu memoria, con rasgos deformes, tristes, y locos, Porque no supe hacer que veas quién en realidad soy.

Ahora me acepto a mi mismo, y aprendí a amarme. Pero ya es demasiado tarde. La nube que has sido en mi vida, pasó. Ya no busco que me ames. Y simplemente te amo, callado y en silencio, Solitario y en secreto. Te amo aunque nunca vas a amarme. Y ya no busco que me ames. Porque al quererme a mi mismo no quiero el dolor de saber que te he herido. Que inconsciente y torpemente lastimé lo más querido que la vida me dio.

Y cuando busqué que me amaras, equivocado al tratar de hacerte feliz, olvidé amarme yo.


himno para la paz