martes 11 de octubre de 2011

Hoy no espero nada.


Hoy no espero nada. Antes solía tener la esperanza como parte de mi vida. Esperaba por ejemplo recuperar "Los buenos viejos tiempos", o bien "Lograr recuperar la magia y el amor que me eludían". Estaba lleno de sueños que me llenaban de energía y motivaban mis actos. Porque era bastante ingenuo todavía.

Después, me informé y caí en cuenta que toda esperanza era en vano. Desde el principio hasta el final, el pasado vivido, y el futuro deseado, no eran otra cosa que una cadena de mentiras en las que ingenuamente había creído. Al principio, me sentí indignado y estafado. También me sentí un tonto y un idiota por haber creído. Pero todos estos sentimientos no hacían más que proporcionarme un enorme mal estar que casi me llevó a la tumba. Nadie se enteró del hecho, y a ninguna persona le importó en absoluto. Y sin embargo, ante tales eventos, mi vida había cambiado para siempre. Yo ya no volveré a ser el mismo que fui en ningún aspecto nunca jamás.

Hoy no espero nada. Este día, este instante en el que estoy escribiendo estas palabras, es para mi lo único que hay. De mi antigua vida ya no queda absolutamente nada. Todo se ha pulverizado para siempre. Pero no de una manera metafórica, sino de una forma más que real. De los posibles futuros con los que soñaba, tampoco queda absolutamente nada. Desperté de todos mis sueños, de todos mis ensueños y fantasías, para no volver a sumergirme en ellos jamás.

¿ y ahora que ?.... Ahora nada. Solamente lo que hay. Este momento que es como es. Esta realidad que es obviamente real. Si hemos vivido algo alguna vez, eso no es ni siquiera historia, porque hasta de la memoria se ha borrado. A nadie le interesa recordar. Era solamente mi mente quien traía las imágenes, los recuerdos, las palabras, como una forma de actualizar y de hacer presente lo que no está. Era ciertamente una manera de huir del dolor causado por el presente. Una forma de no estar acá, sino allá, en aquel tiempo y en aquellos momentos. También he dejado de luchar por las metas a futuro. No hay nada que recuperar. Si nada hubo en el pasado ¿que podremos recuperar ? Lo que nunca ha existido no puede ser recuperado. Y en definitiva es otra manera más de evadir el dolor de la realidad. Otro modo de no estar acá, sino allá en el mañana.

Por mucho tiempo he estado ausente esperando de ti una actitud inexistente. Esperaba por ejemplo que tus palabras fueran verdad. Y no lo fueron. Una cosa me decías a mi, otra muy distinta era la que le contabas a los demás. Esperaba que tuvieras una sola cara. Pero había una máscara ocultando la verdadera cara. La que se guardaba en el secreto, en el silencio, y en la intimidad. De modo que esperar siempre ha sido inútil. No hay nada que esperar. Antes no lo sabía, pero ahora lo sé. Antes confiaba completamente en tu palabra y en tus actitudes. Pero ahora, sabiendo lo que sé, he descubierto que no se puede confiar en tu persona.

¿como no cometer errores cuando las cosas son así de ambiguas y confusas ?. Claro que los he cometido. Obviamente no podría haber sido de otra manera. Entre nosotros nunca hubo una verdad real. Y de todas las personas que he conocido, ciertamente tu, has sido la que me ha mentido más. Y la que todavía lo sigue haciendo sin el más mínimo miramiento ni piedad.

Aprendí sin embargo, que mientas o no mientas, ya no es importante. Que nada es importante de lo que suceda afuera de mi. Que lo único verdaderamente importante es como esas circunstancias me hacen sentir.

Por hacer de ti, o de otras personas, algo importante y valioso, he estimado en muy poca cosa mi propia vida. Y eso es un terrible error. Yo soy único, irrepetible, poseo características que nunca encontrarás en nadie más, Soy local, pero a la vez universal, soy importante y valioso, Y aunque no sea perfecto, porque es verdad no lo soy, poseo el poder de ser muy valioso para muchas vidas y para muchas personas. Mi esencia es amor, y tengo el poder de dar a manos llenas con las más absoluta generosidad. Estoy hecho para el bien estar, para la Alegría de vivir y para la Felicidad. Y todos los intentos de apartarme de mi camino, de poner limites y vallas, obstáculos, impedimentos, barreras, los caminos de disimular, de esconder, de traicionar, de ocultar, no hacen más que causar un gran daño a mi mismo y también a los demás.

Mi esencia es buena, y es por esa razón que Dios no permite que no fluya. Y cuando este fluir se detiene empiezo a experimentar en mi vida y a sembrar por el mundo disconformidad y mal. Porque no hay nada que duela más que no ser genuinamente uno mismo. Que tener que convertirse en una "mala copia" de alguien más, o en una "pésima imitación" de un ideal ajeno que dista mucho de ser perfecto y practicable. El creador, no hace basura, Y no me permite serlo. Me aguijonea de tal manera con el dolor y el sufrimiento que me incapacita para soportarlo, y me hace desear la muerte, antes que ceder al mal.

Uno nunca aprecia verdaderamente lo que ha tenido en el presente. Uno nunca sabe, que situación, que persona, que evento, ha de cambiar su vida definitivamente. Yo ya no espero nada. No hay afuera de mi alma, verdad, bienestar, paz, amor, o fé. Este momento es lo único que tengo. Aquí y ahora las cosas son como son. Esto no es ficción. No necesito creerte o no creerte. Ya no haces falta, no eres importante, ni eres guía confiable. Lo que existe en este instante y acá, es lo real. Lo demás solo ha sido la envoltura con la que adornas a tus victimas antes de destruirlas. En la variedad está el gusto, dijiste. Ciertamente tendrás variedad de la misma experiencia antes que llegue tu hora. Y Dios sabe que lo que des será lo que recogerás.

Yo, Hoy no espero nada. No hay nada que esperar. Me siento en paz.


himno para la paz